Carta del Padre Andrés Moro, sobre el bullying

Sábado 26 de Marzo, 2022

 
Carta al director del vicario para la educación publicada este sábado 26 de marzo en el Mercurio

El bullying es un tema recurrente pero no por eso menos importante. Implica estar en un constante estado de alerta para saber abordarlo con sentido de urgencia.  Pero no es fácil. Además de resguardar los debidos protocolos para casos puntuales, el tema en sí es  estructural y sistémico  y requiere una atención corresponsable de toda la comunidad educativa. 

Cifras oficiales indican que las denuncias en 2021 aumentaron en un 46% y muchas de ellas aluden a relaciones conflictivas a través de las redes sociales. Por otra parte, esta vuelta a la presencialidad en marzo, aunque necesaria, ha implicado repartir energías entre el abordaje de esta realidad junto con cuidar  la salud física y mental y la recuperación de los aprendizajes.
 
Todo podría desencadenar una tormenta perfecta si no partimos por reconocer que necesitamos ayuda. ¿Puede el Arzobispado de Santiago hablar de estos temas en medio de una crisis de abusos de algunos de sus miembros contra menores?  El abordaje del bullying es fruto de la opción que tenemos como iglesia de gestionar ambientes sanos y seguros. La grave y lamentable experiencia por los delitos cometidos por miembros de la Iglesia en contra de menores es una herida que nos preocupa y ocupa. Por eso buscamos hacernos cargo para que ningún tipo de abuso tenga cabida en los colegios que acompañamos. 

Nuestra experiencia como colegios del Arzobispado de Santiago no ha estado exenta  de los efectos del bullying. Ha sido necesario reforzar los mecanismos sobre los cuales se gestiona la convivencia escolar; detectar también el impacto que ha tenido la pandemia y el encierro en la sociabilidad de los y las estudiantes y fortalecer la alianza con las familias, orientada a una cultura de buentrato. 

El bullying es señal elocuente de una sociedad herida. Daña la dignidad de las personas, impide crear condiciones propicias para el aprendizaje y vulnera el tejido comunitario sobre el cual la educación adquiere sentido humanizador. Por eso, siendo necesario todo camino preventivo y reparatorio, su solución pasa por comprender el valor de la colaboración.

Padre Andrés Moro
Vicario para la Educación 
Arzobispado de Santiago



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